Desde el vestuario...con Marta Beltrán

Desde el vestuario…con Marta Beltrán.

Llega un nuevo capítulo de ‘Desde el vestuario’, en el que conoceremos a una de nuestras veteranas, Marta Beltrán. En esta ocasión cambiaremos un poquito el formato. No seré yo quien os vaya contando cosas de nuestra receptora sino que va a ser la propia Marta quien os plasme a la perfección sus inicios en el voleibol, cómo llegó al Madrid Chamberí, cómo ve al equipo esta temporada y todo el trabajo que hace por detrás, que no se ve, pero que tan útil es. En definitiva, un relato de su vida, que de verdad os hará ver cómo ha sido su historia en este maravilloso mundo. Comenzamos.

«Empecé a jugar en 1º de Bachillerato. Siempre he hecho patinaje sobre ruedas y fue mi mejor amiga, Nuria, quien me dijo que fuera con ella a probar al Club Voleibol Bulldogs. Me encantó, y la gente que hay en ese club, me enganchó. Jugábamos partidos amistosos mixtos con equipos senior en la liga de «los pueblos lejanos», luego jugué unos meses la liga municipal de Aluche y Mica, mi entrenadora, me habló de la posibilidad de ir a probar al Club Voleibol Villalba para jugar en el equipo juvenil federado. Y ahí, Lucho, me aceptó en el equipo, y las chicas… INCREÍBLES. Yo estaba flipando, claro, y nada más llegar en Enero, fuimos a la Superliga Junior, jugamos contra algunos equipos como Haro, Sant Cugat… y vimos a otros como IBSA, Barça…así que imposible no sentirse atraída por ese voleibol, querer apuntar a lo más alto y sentirse inmensamente feliz por aquella oportunidad tan maravillosa.

Ese año jugué de central, y ¡qué experiencia tan divertida! Fuimos a la Fase Final de Madrid (todavía se me ponen los pelos de punta), en Villalba, con todo el Kike Blas hasta arriba. Nos quedamos fuera del Campeonato de España, pero lo que sentí ese día fue espectacular y a partir de ese momento sentí que este deporte corría por mis venas.

El siguiente año pasé a jugar de receptora, y también tuve la oportunidad de subir con el equipo senior. Más volumen de entrenamiento me vino genial, aunque una locura de año. Empecé en el INEF, y a dirigir un equipo y doblaba entrenamientos, así que llegaba a casa bastante tarde, no tenía el carnet de conducir y eran mis padres quienes me iban a buscar a Villalba a las 23:30. Y ese año, ¡QUÉ AÑO! Repetimos Superliga Junior y Fase Final de Madrid y, esta vez, en otro partido INCREÍBLE y con un grupo humano espectacular, nos clasificamos para el Campeonato de España. Seguía en una burbuja, yo, en un campeonato de España juvenil federado, no me lo creía. Además, con el equipo senior también quedamos en buenísima posición. 

 Ya asentada en el puesto de receptora,seguí un año más en Villalba. Y lo que viene después, es otra locura. El Club Voleibol Madrid nos cuenta su proyecto y algunas del equipo de Villalba quisimos ir a probar la experiencia de jugar en Superliga 2 y lo que nos encontramos fue: INDESCRIPTIBLE. Ese año jugué de libero gran parte de la temporada; y estaba jugando con Mica, mi primera entrenadora, vamos, que no me lo podía creer… mantuvimos la categoría y fuimos el equipo revelación. Nadie esperaba mucho, pero no parábamos de ganar a los líderes en Vallehermoso, el Fortín que se iba construyendo. El siguiente año, clasificamos para la Copa Princesa y llegamos a clasificarnos para la fase de ascenso. O sea, un sueño.

El año pasado -aún no me lo creo – fuimos Campeonas de la Copa, volvimos a clasificarnos para la fase de ascenso como primeras de nuestro grupo, el Fortín se había consolidado y todas las jugadoras que venían al equipo hacían que éste creciera con más fuerza. Y, aunque nos quedáramos fuera (deportivamente hablando) del ascenso a Superliga, hasta la última jornada estuvo todo por definirse, creo que lo que se demostró en la pista a lo largo de toda la temporada mostraba un equipo luchador, con hambre, incansable de querer superarse y de querer dejarse la piel por cada balón. Al final, la competición te pone en tu lugar, pero una temporada larga,sin descansos (jugando en Reyes, en todos los puentes, etc), hace mella en las jugadoras y no supimos llegar en el mejor momento de forma a final de la temporada.

A nivel personal, y después de conseguir sobrepasar mis límites, algunas inseguridades y miedos, me sentí inmensamente feliz, tenía la sensación de haber hecho todo lo que estaba en nuestras manos y, cuando sabes que lo has dado todo, solo puedes estar orgullosa de haber formado parte de este equipo y de haber aprendido tanto de todas las personas que han formado parte de esos logros, de mi EQUIPO, de Manolo… Él es capaz de llevarnos al límite y exprimir nuestro potencial al máximo. Es un entrenador de los que no se encuentran fácilmente, sabe los puntos fuertes de sus jugadoras; con todo el voleibol que tiene en la cabeza siempre tiene una forma para resolver las situaciones y creo que lo más importante, tiene la capacidad de emocionar a las jugadoras y que éstas jueguen con pasión cada balón, es INCREÍBLE. 

El anuncio de que íbamos a jugar en la Liga Iberdrola fue muy surrealista. Estaba de camino a defender mi Trabajo de Fin de Máster y me llamó Dani para contármelo. No sabía si parar el coche y ponerme a correr o qué hacer… Luego pasó el verano con tiempo para prepararse para la batalla. Llegar a Vallehermoso el día 13 de octubre era un sueño que por momentos se hacía realidad. Yo soy consciente de todo el trabajo y las condiciones que llevamos detrás de nosotras, y veo cada punto que hacemos en la pista como una celebración del esfuerzo hecho, quizá por eso a veces me tiro por los suelos o corro por la pista como un caballito. Es pura ilusión lo que siento y no puedo parar de estar feliz por jugar cada partido.

Después de la primera vuelta que hemos hecho, donde algunos de los mejores equipos se han visto en el límite para poder ganarnos y donde creo que hemos hecho un espectáculo digno de admirar, el destino nos enfrenta a Elche de nuevo antes de acabar el año. Viajamos a Elche con tres puntos en juego y mucha ilusión. Siempre he pensado que lo que el voleibol un día te quitó siempre te lo acaba devolviendo. Pero no dejamos la victoria en manos del destino, creo que vamos con todo a nivel deportivo, sabemos que cada día es una oportunidad de mejorar, cada partido es una oportunidad para crecer jugando y jugar contra los mejores equipos es un desafío y creemos que cuando algo te desafía es cuando buscas y logras el cambio que necesitabas para dar un salto de calidad y mejorar tu nivel.

En cuanto a la ilusión y las ganas …NI TOCARLAS, INTACTAS. Jugar contra Elche significa acordarme de ese partido en Lugo, donde se enfrentaban los dos primeros clasificados por una plaza en la Final de la Copa de la Princesa. No habíamos tenido casi vacaciones por preparar la Copa y los Reyes Magos nos dejaron regalos en el hotel. Manolo nos preguntaba cómo nos sentíamos antes de la semifinal. Recuerdo que todas estaban con muchísima ilusión, los ojos brillantes, se respiraba emoción por todas partes. Yo me acordaba de las personas que estarían orgullosas de vernos ahí y me sentía en ese punto óptimo para enfrentar la batalla…y así fue, un partido redondo. Aunque lo mejor estaba por llegar. 

Como os decía, la magia siempre nos ha acompañado. ¿Sabes cuando algo te mueve por dentro y tienes la sensación de que no puedes parar de estar agradecida por todo?, pues eso me pasa a mí con la afición que tiene este club. No tendría palabras para agradecer lo suficiente a todos, todo el esfuerzo que hacen por nosotras y todo el apoyo que nos transmiten. Les diría que sentimos que cada punto lo juegan con nosotras, que cada balón que salvamos en defensa es por ellos y que nos encanta cuando Vallehermoso es una fiesta, cuando Vallehermoso toca las palmas y les diría que «me sabe a poco si no escucho cada sábado tu voz»

También me gustaría agradecer a mi familia todo lo que me han ayudado para que pueda estar aquí, y por vivir mis logros como suyos. Y al club por intentar siempre desde la humildad superarse y buscar la forma de darnos las mejores condiciones posibles para que estemos agusto, además de felicitarles por el trabajo que están haciendo para conseguir visibilizar el deporte femenino y, en este caso, el voleibol, ayudados por el Ayuntamiento de Madrid. 

 Intento aportar todo lo que puedo alequipo, y este año estoy haciendo las labores de Pablo del año pasado,analizando los equipos rivales y montando un plan de juego siempre ayudada por Manolo. Me gusta mucho también la parte del entrenamiento deportivo y aprender de Manolo es puro espectáculo.

Aunque no suelo mostrar mucho mis sentimientos, emocionar y vivir intensamente las cosas es lo que más me gusta de jugar al voleibol. Pienso que si algo no sale bien hoy, ya saldrá mañana. Ahí seguirét rabajando incansablemente para que así sea, y por eso no me suelo quedar con las derrotas o las victorias sino con lo que me hizo sentir cada partido, cada punto, cada celebración. Me quedo con lo que siento al ver las caras de mis compañeras y amigas al hacer un punto, cuando me dan la mano para levantarme después de un bloqueo o cuando nos juntamos todas en el centro para gritar a lo que hemos venido…  Eso nos hace más fuertes: estar llenas de sentimientos positivos que nos digan que vamos a por todas, que nada ni nadie va a poder con nosotras si vamos JUNTAS y que el otro equipo ya puede trabajar duro si quiere ganarnos. Porque no, aquí NUNCA SE ABANDONA (frase de Paula Prieto).

WITH BRAVE WINGS SHE FLIES».

Hasta aquí el relato de nuestra Marta Beltrán. Con su 18 a la espalda la veréis volando por Vallehermoso, porque ella no salta, vuela.

¿Quién será la siguiente?

Laura Calvo

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