Desde el vestuario - Raquel Goas

Desde el vestuario…con Raquel Goas

Se acerca la mitad de la semana, y como cada miércoles os presentamos a las jugadoras que componen el equipo de Superliga. Llega el turno de una de nuestras líberos, que aterrizó a mediados de la temporada pasada y ya se ha hecho un huequecito en esta gran familia. Como ya pasara con Marta Beltrán, no seré yo quien os vaya contando cosas, sino que será ella quien os cuente cuándo comenzó a jugar al voleibol, por qué se decidió a fichar por el Madrid Chamberí y cómo está viendo al equipo esta temporada. Entramos en el vestuario para conocer la historia de Raquel Goas. Comenzamos.

Toda esta aventura empezó cuando tenía 9 años. Fue en el cole cuando, Darío Mampel, mi profesor de educación física nos dijo a unas amigas y a mí que fuéramos a probar a jugar al voleibol en Villalba. Como yo vivía ahí y el deporte me encantaba, no había nada en contra de ir a probar. No sabía dónde me metía. Por aquel entonces también competía en natación, y tras probar y ver que este deporte molaba, compaginé ambas cosas. Pero llegó el momento de elegir. Los horarios se me solapaban y tenía que decidir entre la natación y el voleibol, y el deporte colectivo ganó la balanza al individual.

Raquel Goas – Liga Iberdrola

Seguía sin saber dónde me metía. Los años fueron pasando, y este deporte cada vez era más adictivo, ya no solo haces amigos, sino familia, lo que supone que aparte de tus entrenamientos y partidos, vas a ver jugar a tus amigas más mayores, a las categorías superiores que tienes como referencia y poco a poco tu vida se convierte casi únicamente en el voleibol. Y la gente pensará, “¡Qué aburrido!”, pues no, amigos, es la mejor decisión que tomé nunca. Conoces a gente que comparte tu pasión, que entiende tu compromiso y sacrificio a cambio de un rato feliz, dónde se te olvida todo. Pero además de pasar un rato feliz, ese compromiso y ese sacrificio me han llevado a compartir experiencias inigualables como es vivir cuatro fases finales de la Comunidad de Madrid y tres Campeonatos de España. Y lo mejor de todo, es que las he vivido con aquellas que empezaron siendo mis compañeras, pero que ahora son mis ‘hermanas’.

Raquel Goas celebrando un punto con el público – CARLOS BELTRÁN

Mi paso por el CVC Villalba duró once años, con un parón de un año debido a la operación de mi cadera traviesa. A la vuelta de esa operación continué un año más en Villalba, pero sin mis ‘hermanas’ ya que ellas tuvieron la gran oportunidad de dar un salto de calidad un par de años antes a la segunda categoría de nuestro país, Superliga 2. Finalmente, tras sentirme fuera de lugar en un equipo en el que ya no encontraba la misma motivación e ilusión, decidí seguirlas e ir a probar a su mismo equipo, el Club Voleibol Madrid. La motivación volvió, la ilusión, el rato feliz en el coche al ir a entrenar, el sentir que compartes tu tiempo con gente que siente lo mismo que tú. No fue la categoría lo que me hizo salir de mi zona de confort e ir a probar a un sitio dónde para nada pensé que me iban a coger, fueron ellas las que me llevaron a tomar esa decisión. Y finalmente, me dieron la oportunidad y comencé a formar parte de ese equipo. Adaptarse al grupo fue bastante fácil. Conocer a personas que comparten tu pasión, esfuerzo y compromiso, además de gente buena, supone alianzas fáciles. Y desde aquí, les quiero agradecer esa acogida porque me hicieron sentir como en casa.

Raquel Goas apoyando el ataque de Alejandra Olalla. CARLOS BELTRAN

Y como bien he dicho, no fue el peso de la categoría lo que me trajo a este club, pero oye, no todo el mundo tiene la oportunidad de jugar en la segunda división de su país, ¡Y MUCHO MENOS EN LA PRIMERA! Por lo que la llamada del presidente, Dani Virumbrales, en verano para decirme que contaban conmigo para este nuevo proyecto, esta apuesta arriesgada, me puso los pelos de punta. Lo típico que te pones a dar saltos de alegría escondida para que no te vea nadie con el teléfono en la mano, pues esa fue mi reacción. Y con más ganas que nunca, más esfuerzo que nunca y más compromiso que nunca, de nuevo dejé todo para embarcarme en esta aventura que está siendo INCREÍBLE. Tras dedicarle tantos años de tu vida a esto del voleibol, ves jugadoras, las tienes de referencia, te comparas, pero pocas veces imaginas que vas a estar cara a cara con ellas, hasta que llega el momento. Y lo disfrutas.

El cambio de nivel respecto al año pasado es muy notable, pero el que quiera aprender y mejorar debe enfrentarse a los mejores. Entrenamos y luchamos para plantarle cara a lo mejor. Como recién ascendidas, sabíamos que teníamos un papel difícil en esta liga, pero no hay excusas, si queremos estar aquí, debemos demostrar que nos merecemos estar aquí. Poco a poco vamos encontrando nuestro juego, sintiéndonos más cómodas, más confiadas y, aunque algunas veces tengamos bajones deportivos, no hay que quedarse ahí, hay que morder aún más fuerte al siguiente rival.

Nos encontramos en una posición de la tabla complicada, y debemos saber que el único resultado que podemos controlar es el nuestro en cada partido, no podemos depender de los demás. La competición pone a cada uno en su lugar, como dice Manolo, así que compitamos duro y confiando en nuestro trabajo. Sabemos que dentro de dos semanas tenemos a un rival directo, Sevilla, contra el que en la ida no dejamos ver ni un poquito de nuestro juego, pero que nadie dude, que esta vez será diferente. Será en casa, con nuestra grada alentándonos, cantando nuestro himno con las linternas encendidas, celebrando con nosotras cada punto que suba al marcador y sintiendo su palmada en la espalda en cada punto que no suba. Y por supuesto demostraremos nuestro juego.

Madrid Chamberí se retira del campo al finalizar un set – CARLOS BELTRÁN

En cuanto a una frase que me defina, diría que solo somos responsables y podemos controlar nuestros actos, no los de los demás, por lo que cada una debe salir al campo dando lo mejor de una misma, para sí misma y para su equipo, para mejorar el juego colectivo. Nadie nos regala nada, nosotras con nuestros actos y nuestro juego llegaremos al puesto que nos será merecido, y que esté más arriba o más abajo, solo depende de nosotras. Y siempre pensando, que si el otro equipo tiene 25 puntos, que sea porque nosotras hemos llegado a 27.

Gracias princesas por este año inolvidable lleno de aprendizajes”.

Y hasta aquí el relato de Raquel. La veréis por Vallehermoso con su 17 a la espalda, vestida de naranja GoFit y derrochando una ilusión propia de aquel que disfruta con lo que hace. La semana que viene más. ¿A quién conoceremos el próximo día?

Laura Calvo

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